LA CIUDAD INTELIGENTE

También llamada ciudad eficiente, se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales.

Una ciudad o complejo urbano podrá ser calificado de inteligente en la medida que las inversiones que se realicen en capital humano (educación permanente, enseñanza inicial, enseñanza media y superior, educación de adultos), en aspectos sociales, en infraestructuras de energía (electricidad, gas), tecnologías de comunicación (electrónica, Internet) e infraestructuras de transporte, contemplen y promuevan una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos.

Dentro de las ciudades inteligentes, es muy importante la gestión ambiental urbana, relacionada con la provisión de servicios públicos como el agua, alcantarillado, manejo de desechos sólidos, transporte, conservación de la calidad de aire y conservación de ríos y bosques. Gestión ambiental urbana y servicios públicos son dos temas que tienen estrecha relación, ya que para proveer los servicios públicos, se requiere de los servicios ambientales. Son dos temas que no se pueden separar uno del otro.

Los servicios públicos, y en particular lo que se puede llamar servicios ambientales urbanos, influyen en forma cada vez mayor en la calidad de vida de la población, sobre todo luego de la creciente tendencia a la urbanización que se presenta en todo el planeta, y de la que Latinoamérica no es excepción. Los servicios de agua y alcantarillado afectan la vida de la gente común más que cualquier otro servicio público. La pureza del aire, la calidad del agua, la integridad del suelo son elementos básicos para la calidad de vida en nuestro planeta.

Más recientemente, la región de Latinoamérica y el Caribe, con una población superior a los 650 millones de personas, ha alcanzado un alto nivel de urbanización, con más del 75% de su población asentada en áreas urbanas. La población en los siete países del istmo centroamericano ha seguido dicha tendencia, en particular Costa Rica que presenta cerca del 70% de la población en áreas urbanas, con una tendencia a alcanzar un 80% en un futuro cercano.

Con esta tendencia a la urbanización de la vida del ser humano, se hace cada vez más necesario concebir la estrategia y planes para poder suplir de servicios públicos y opciones de transporte a esta población. Es claro que por fallas de mercado estos servicios no van a ser regulados por el mercado, y se requiere de la injerencia estatal para su promoción y regulación. Específicamente, a nivel de gobiernos locales, se requiere que éstos planifiquen y que busquen arreglos institucionales innovadores para lograr suplir estos servicios que la población requiere en forma eficiente y oportuna.